viernes, 5 de octubre de 2012

Salarios diferidos.


* Texto escrito por el menda para "El Palé", Boletín Mensual de la Sección Sindical de CCOO en LIDL-Madrid.

Los medios de desinformación hacen mucho hincapié en esa idea que siempre tienen en la boca (no es casualidad eso de manosear un concepto hasta convertirlo en verdad absoluta en la mente de la mayoría) de que los sindicatos no deben meterse en política.
Llevamos muchos años de movilización de la clase obrera, tanto individualmente como representada por sindicatos y nunca se ha intentado separar la idea de política y economía, de política y sanidad, de política y educación, de política y trabajo. Parece ser un ejercicio de desgaste hacia la imagen del político vocacional, del mismo modo que se disfraza a todo sindicalista de aprovechado, por el mero hecho de que hay aprovechados en los sindicatos ¡mira tú! Como si no hubiese gente de todas clases en todos los sitios.
Llevamos demasiado tiempo en esto como para no entender que es una estrategia orquestada para llevar a la práctica aquello que decía Franco “que los españoles hagan como yo, que no se metan en política”.
Pues no. Política es todo. Política es fomentar el gasto en quienes más lo necesitan... o en los amigotes grandes empresarios. Política es meter más niños en las aulas, quitar las becas o reducir el número de profesores. Política es retrasar la edad de jubilación, recortar las pensiones y bajar los sueldos. Política es permitir que las aerolíneas pongan en peligro las vidas de los ciudadanos en aras de un mayor beneficio. Política es, en definitiva, lo que mejora o empeora la vida de las personas día a día.
El artículo 7 de la Constitución Española de 1978 consagra a los sindicatos como organizaciones básicas para la defensa y la promoción de los intereses económicos y sociales de cuantos vivimos en este país. Por lo tanto, los sindicatos somos unas entidades sociopolíticas que contamos entre nuestras funciones con la de controlar e influir en toda ley que limite o amplíe nuestros derechos laborales, sociales o económicos. Por lo tanto, hablar de salarios es cosa de sindicatos, sí, pero no solo del salario directo que es aquel que cobramos cada mes quienes tenemos la “suerte” de estar a sueldo de algún empresario “modélico” de los muchos que andan por aquí, sino también el salario diferido, que es aquel que no recibimos directamente, pero que se destina (a través de nuestras cotizaciones, las cotizaciones empresariales y los impuestos) al bienestar común e individual de cada uno de nosotros. Como ejemplo, en las nóminas nos descuentan una parte de nuestro salario que, sumado a lo que cotiza por nosotros nuestra empresa, va destinado a tener una Sanidad que, remitiéndonos otra vez a la Carta Magna, es universal y gratuita.
Pues, bien, viendo esto ¿acaso no entra dentro de nuestros derechos como sindicato y de nuestras obligaciones como representantes de todos los trabajadores -afiliados o no a CCOO- vigilar que no se pierda poder adquisitivo o no se dejen de percibir partes vitales de esos salarios diferidos? Porque, que nos expliquen por qué cobramos menos de lo que debemos si encima tenemos que pagar por la educación, sanidad o seguridad de nuestros hijos, mientras ellos (empresarios, gobernantes y diputados), lejos de apretarse el cinturón, se suben los sueldos, aumentan los cargos de confianza y las comilonas a nuestra cuenta, mientras la clase obrera está cada vez más cerca de lo que muchos desean: que los hijos de los trabajadores vayan a la fábrica en alpargatas, en lugar de a la Universidad con zapatos.

martes, 10 de julio de 2012

Caracoles.

Caracoles. Menuda mierda de expresión.
Cagonlaputa, hostias, ahí va, y otras cuantas más son más ilustrativas.

Caracoles hay en los jardines y en los bares. Estos últimos me gustan, que conste.

Prefiero los cerdos. Ibéricos a ser posible.

lunes, 2 de julio de 2012

No, gracias.

Cientos de miles de personas en las calles de España celebrando algo que no debería celebrarse. Eso piensa Juan al menos.
Juan no es un mal tipo pero, incomprendido él, siente con rabia que los demás no se entusiasmen con sus aportaciones o con su mera presencia.
Si a esa sensación le sumamos que Julia, su querida Julia, parece tan manipuladora que, hasta en los peores momentos de su chico, es capaz de hacerle sentir peor... Uf.

López, que así era conocido por su pescadería, nunca se planteó realmente eso tan rimbombante de quitarse la vida, entre otras cosas porque la estaba perdiendo sin necesidad de mostrar tanta cobardía. O, al menos, de mostrar tanta cobardía junta.
Nunca se planteó eso pero acabó actuando como si no fuera él, como si no fuese una persona reflexiva, como si los demás no le importasen, como si fuese egoista hasta el extremo.

Y entonces, por fin recibió la atención que merecía.

Y entonces, al final era tarde.

sábado, 23 de junio de 2012

La Serenissima.

Soy pesado y apasionado cuando tengo algo tan claro, máxime si está relacionado con la música y los sentimientos más profundos, valga la redundancia. Ayer estuve en la Sala Penélope (20 leuros la entrada, 5 la caña en vaso de plástico, 9 el mini de cerveza; cabrones) viendo a la Comparsa La Serenissima, de Juan Carlos Aragón Becerra con Elena y con mi hermana Coral.
Fue algo espectacular. Yo diría que superó mis espectativas, ya altísimas de por sí.
Impresionante la orquesta con un Suso cada día más hecho y dos enormes acompañantes. Tras ellos, probablemente la mejor percusión del Carnaval.
Para muestra de esto último, un botón, un bastinazo.
Seguiré hablando de esto casi seguro porque aún estoy húmedo y estos calentones no se pasan tan rápido.

miércoles, 23 de mayo de 2012

A ver si así os entra el miedo...

- ¿Te has enterado de que te pueden poner una multa de 300.000€ por ir con capucha en una manifestación que se ponga fea gracias a la intervención de unos exaltados con cascos y porras?
- No, hombre, yo he escuchado que son 30.000 na más.
- Ah, bueno en ese caso (ironic mode-on).
- Es para que a algunos les entre el miedo y no se pongan agresivos.
- Igual, en lugar de engordar las multas y adelgazar la educación, la sanidad y todo lo que está para fomentar la igualdad de oportunidades entre los que son de distinta clase, habría que conseguir que por una vez, se tendiese hacia un mundo/país más justo y así evitar que nadie tenga que liarse a pedrás para defender sus derechos.
- Bueno, pero la culpa no es de los guardias.
- Eso, para otra discusión, que no es de lo que estamos hablando.

Esta conversación existió. Y me parece gravísimo ya que no era entre la hija de Florentino Pérez (coño, se ha muerto su mujer, Pitina; me caía bien. Al menos, mejor que el cabrón del marido) y el menda, sino entre dos obreras hijas de obrero y una servidora.

Al final, ni son culpables de la violencia en las calles los que van voluntarios a esa parte de la Policía Nacional en la que dar palos es gratis y, además, forma parte del modus operandi habitual; ni son culpables de las desigualdades los que recortan en educación, sanidad y pensiones mientras mantienen o engordan los beneficios de la Iglesia, las grandes fortunas y los políticos corruptos; ni es una provocación que Esperanza Aguirre haga su numerito por unos silbidos, mientras desoye el clamor de los docentes, los alumnos y los padres de ambos.

Hace un par de entradas dije que, una vez que han convertido en atentado animar a la violencia desde intennnés, sentarte y no levantarte cuando te lo diga un madero y, ahora, ir con capucha a cagarte en sus muertos..... me están dando ganas de atentar. Y cada vez más.

lunes, 7 de mayo de 2012

España es de izquierdas.

Francia ha echado a ese cabrón.
Grecia se ha abstenido y, quienes han votado, lo han hecho por opciones diferentes al bipartidismo oficial. Incluyendo a un partido neonazi colocado exactamente por los medios equidistantes en el extremo opuesto de cualquier izquierda que no sea la que recorta, reforma y atropella los derechos de los trabajadores.

Bueno, pues si tomamos como que Andalucía es de izquierdas porque la derecha no ha tenido mayoría absoluta, deberemos convenir que las medidas neoliberales, la presión extrema, el pisoteo de los mercados al pueblo heleno, han hecho que éste se convierta democráticamente al terrorismo antisistema.

Eso sí, aquello de decir que España es de izquierdas es como decir que Sálvame es información, que la Iglesia es la institución que defiende a los pobres y a los niños, o que para aumentar el consumo hay que bajar los sueldos de la mayoría. Una MENTIRA.

jueves, 19 de abril de 2012

No tengo vergüenza...

... pero como sí tengo dignidad, escribiré.
Aunque os joda.

Llevo mucho tiempo sin pasar por aquí, casi ni a contestar a vuestros inmerecidos comentarios.

Lo cierto es que no tengo muchas ganas de escribir. Está todo echándose a perder y no creo que esta situación requiera a estas alturas que un mascachapas como yo se ponga en plan filósofo.

Hace unas semanas, en mi última entrada, traje unas reflexiones que copié del muro del facebook del compañero Donato Expósito muy celebradas a cascoporro por la gente comprometida pero que, visto lo visto, "intelectualmente" no es suficiente para decir que se está comprometido, pues habrá que pasar a ser mártir de las nuevas leyes de Mariano.

Convoco, casi invoco, a la clase trabajadora a decir basta a tanto atropello.
Uno puede aguantar que se zumben a su parienta, puede aguantar que se sepa y puede aguantar que la peña haga bromas. Lo que no debe hacer gracia es que las bromas las haga tu compañera en El Club de la Comedia.
Y no es ningún rollo posesivo machito apocao. No. Es que en algún sitio tendrá que poner uno la raya y ahí, supongo, estaría la mía.

Bueno, que no quiero desviarme lo suficiente como para que algún delegado de UGT (véase "imbécil" en el DRAE) interprete que el anterior ejemplo, unido al siguiente párrafo, como una oda a la violencia machista o algo así.

Decía que hago un llamamiento a la rebelión, aunque sea pacífica, contra el poder establecido. Establecido por otros, ni siquiera con la pantomima de las Elecciones Generales, que ahí, por lo visto, no se elije el Gobierno, sino al delegado de clase. Una rebelión, violenta si es necesaria porque en cualquier caso no sería más que una respuesta atenuada a la violencia a la que nos vemos sometidos como clase, como sociedad, como individuos y como colectivo.

Una violencia de la que una vez tras otra solo sale agredida una parte, un bando, el reconocible, la gente. Gente, por otro lado, tan acostumbrada a recibir hostias sin rechistar, como a elegir a quienes les agreden.

La gente. Ahí radica el problema, no tanto en la gente que nos maneja, sino en quienes se lo consienten con la cabeza gacha y una resignación (puta educación cristófaga) digna de cualquier mártir de cualquier religión.

Bueno, que divago (probablemente en la tercera acepción, más que en la segunda); me piro. O dejo

Un rato.