Ayer, en el debate sobre el estado de la Región, la Presidenta de todos los madrileños dijo que iba a "eliminar a 2000 liberados sindicales de la Administración Pública".
miércoles, 15 de septiembre de 2010
lunes, 13 de septiembre de 2010
El Palé Digital.
A quienes les interesen las tonterías que escribo, que pinchen en ESTE ENLACE que es la publicación que llevo de mi Sección Sindical. Antes era el Secretario de Comunicación y por eso me tocaba encargarme de nuestro boletín. Ahora soy el Secretario General...... y por eso me toca encargarme de nuestro boletín. No me explico algunas cosas.........
http://elpaledigital.blogspot.com
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sábado, 11 de septiembre de 2010
Otro 11 de Septiembre.
“Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo…
Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron.
Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares… al almirante Merino… … El general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, espero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que les señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granujerías y sus privilegios. Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos frente al silencio de los tenían la obligación proceder… La historia juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.
SALVADOR ALLENDE Santiago de Chile11 de septiembre de 1973.
Juan José Millás en El País. "Gente que sobra"-
Lo primero que notas al regresar de las vacaciones es que ha aumentado la mendicidad. Lo percibes en el metro, en los semáforos, en las puertas de las cafeterías caras. Ha aumentado la mendicidad, te dices saliendo de la Fnac con las novedades literarias del otoño. Ha aumentado la mendicidad, te repites calle arriba, hacia Callao. Cuatro palabras a las que das vueltas dentro de la boca, mezclándolas con la saliva, intentando extraer de ellas algún significado. Significan que hay más mendigos que cuando te fuiste, hasta ahí llegas. Hay más pobres que le sobran al Estado español al modo en que le sobran los gitanos al francés. Sobran sus estómagos, sus lenguas, sus ojos, sus bocas, sus pulmones, sus culos, sus pollas, sus coños, sus miradas extraviadas, sus palabras, sobran sus piojos.
En el vagón del metro distingues enseguida a los que sobran. Son tres y lo llevan escrito en la frente. Hay otros cuatro o cinco a punto de sobrar. También lo llevan escrito. Los que no sobramos (aún) nos alejamos de ellos por miedo al contagio. Intentas refugiarte en la lectura de las solapas de los libros que acabas de comprar. ¿Pero de quién son los mendigos? Tuyos no (¿por qué entonces ese malestar?). Ni del alcalde (de otro modo no fabricaría bancos imposibles para impedir su descanso). ¿Pertenecen quizá al Ministerio de Interior, al de Igualdad, al de Trabajo, al de Fomento, al de Defensa, al de Sanidad, al de Economía, al de Hacienda? Mientras las estaciones se suceden, repasas ministerio a ministerio y compruebas que no pertenecen a ninguno, ni siquiera al de Justicia, que ya es decir. Tampoco al de la Solidaridad, que ni existe ni se le espera. Ha aumentado la mendicidad, una frase sencilla, impersonal, sin sujeto, como cuando decimos llueve o hace calor. Un suceso atmosférico. La mendicidad como Ciclón de las Azores.
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Hubo una vez una persona a la que le gustaría escribir para decir algunas cosas que sentía. Se dio cuenta, al momento de que no sería capaz. Lo intentó. Lo intentó. No sabía por dónde caía Úbeda y buscó en el mapa.
Con el tiempo, abrió un espacio en el que escribiría las cosas que le importaban (las cosas que importaban, tal vez), pero no como convenían. No, no es que fuese políticamente incorrecto; es gramaticalmente, semánticamente inconexo.
Luego, se dio cuenta de que no necesitaba saber cómo escribir, porque Juanjo Millás ya sabía cómo hacerlo. Luego se dio cuenta de que no necesitaba escribir, porque Manolo Saco ya lo hacía.
martes, 7 de septiembre de 2010
El 29 de Septiembre: Huelga General. ¡Yo voy!
En 1994, el 27 de Enero (según nos recuerda Manolo a los que entonces estábamos en el instituto), fue el día en el que los sindicatos dejaron de ser buenos. No dejaron de serlo así como así, sino que, como al poco tiempo acabó cambiando el Gobierno de manos, volviendo por fin a las manos a las que el mando pertenece, pues ¿qué le vamos a hacer? conviene desactivar esa última bala de la clase trabajadora. ¿Cómo desprestigiamos el moviviento sindical? Desprestigiando a los sindicalistas. Pero no sólo a los de UGT (que son, todo el mundo lo sabe, de los socialistas, cosa maldita que equivale a corrupción y los GAL; hoy, por cierto, unos vendepatrias, proislamistas y colaboradores de ETA) y a los de CCOO (entonces unos comunistas herederos de Carrillo; hoy, fíjate cómo no serán que hasta su ex secretario general está con nosotros en FAES), sino que los demás no existen (que nadie se acerque a un anarquista, por favor, porque anarquista=loco caos de la muerte).
Bueno, en esas estamos, no sólo hemos desconectado durante un tiempo a los socialistas corruptos y asesinos, sino que hemos colocado al hombrecillo del bigote (para el que, por cierto, tenemos que ir inventando eso de que es alguien sin carisma pero con una gran fuerza y determinación). Ya no nos convienen las huelgas ni reforzar los mensajes contrarios al PSOE, no vaya a ser que los rojos esos cojan suficiente fuerza como para convertirse en alternativa. Bueno, eso no, porque hemos conseguido que hasta los propios socialistas vean en ellos, en los comunistas, a un enemigo mayor que el propio PP.
Bueno, que me voy por las ramas y yo he venido aquí a hablar de mi libro "El 29-S Huelga General ¡Yo voy!", de editorial menos excusas y más conciencia de clase.
Pasaron los años y el Gobierno del PP se convirtió en algo insoportable para cualquiera que no fuese gilipollas o rico y poderoso (o todo a la vez, que también abundan) y se juntaron dos actores con los que la derecha no contaba: una figura atractiva, ilusionante y que no se parecía a todo lo anterior en un partido al que estaban muchos dispuestos a votar (el Presidente Zapatero); la otra figura fue el hartazgo de los que, poco a poco (y en gran parte por su propia avaricia) se encontraban cada vez más asfixiados por unas hipotecas irracionales, unas rehipotecas para comprarnos un BMW, la VISA de las vacaciones, la tele a 12 meses sin intereses y una nómina que es una mierda, pero que puedo complementar a base de echar horas (en B, claro) como un loco. Echar horas yo, y que las eche mi pareja. Y que no nos pongamos enfermos ninguno de los dos. Bueno, y encima, tener que escuchar a ese que tan mal me cae, decir que España va bien. Pues irá bien su España, pero yo no puedo más. Y ahora un decretazo, luego otra reforma insensata de la educación. Y hablando de educación, hay que ver cómo están dejando la escuela pública. Y la sanidad. Y ahora empiezan a hablar de alargar la edad de jubilación. Bueno, pero han quitado el ejército profesional, pero, eso es una tontería, con lo bien que me lo pasé yo haciendo la mili. Pero, lo que ya es el acabose es que se meten en la guerra de Irak a pesar de que, por fin, salgo a la calle con el frío que hace, lo hacen en contra dle 90% de los españoles.
En ésto que la explosión de cuatro trenes se convierte por arte de magia en el mayor atentado de la historia de España y, creo, que de Europa. Pues esta gente que ha conseguido colmar mi paciencia y que tuviese decidido votar al tal Zapatero que parece buen tió (sí, digo que ya lo tenía decidido antes del 11M porque los que no se quedasen en lo fácil y superficial de "la gente cambió el voto por lo que vino después del 11M" o "si no es por el 11M, no ganan", se habrían enterado de que en esa última semana las últimas encuestas daban un empate técnico; un empate técnico en la intención de voto, suele querer decir que va a haber un cambio de Gobierno), esta gente que ha conseguido colmar mi paciencia y que tuviese decidido votar a Zapatero, decía, ahora van y, cuando más le ha dolido el corazón a alguien, porque aquello dolió como si los 192 fuesen familiares de cada uno de los 45.000.000 de supervivientes, nos quieren manipular, nos manipulan, nos mienten (aún hoy siguen haciéndolo). Acabamos echándoles del gobierno y poniendo a uno de los nuestros, un tío normal, un tío que en su discurso de celebración se acuerda de todos los que han confiado en él y de los que es consciente de que sus votos son prestados, un tío que promete a los jóvenes que no les fallará y que el poder no le cambiará.
Este ZP, intentó hacer muchas reformas, algunas de ellas ilusionantes (¡joder, qué huevos tienes, José Luis, haciendo volver a nuestras tropas de Irak!), otras ya empezaron a molestar a los poderosos.
¿Qué hacen los poderosos entonces? Fácil, desconectar a Zapatero y desconectar a todos los colectivos que consiguieron movilizar a la gente en contra de sus intereses.
Zapatero terminó siendo Mr. Bean y, CCOO, UGT y el que toque como mayoritario en cualquier conflicto a los que se enfrentase el PP en las diferentes Comunidades Autónomas, dejaron de ser sindicalistas para pasar a ser "los liberaos". Vale, se aprovecharon de una idea que muchos de los liberaos ayudaron a hacer arraigar en la cabeza de todo el mundo: del mismo modo que los políticos están ahí para forrarse, los sindicalistas están ahí para hacerle el caldo gordo al jefe a cambio de horas sindicales y subidas de sueldo sólo para ellos.
Bueno, dentro de las reformas que se han quedado a medias del Gobierno Zapatero, hay tres que duelen y mucho a los que tienen conciencia de que su clase es la trabajadora y no la clase media: La Ley de Memoria Histórica, que se le siga dando dinero a la Iglesia Católica y a los bancos mientras se recortan las ayudas a los que más lo necesitan y ahora, la reforma laboral.
Pues la reforma laboral es la que nos ha llevado a la huelga. ¿Por que? ¿Porque lo que no han sabido defender como hombres lo lloran ahora como mujeres (cosa más machista, la virgen)? No, es algo largo de explicar pero que hasta yo he comprendido.
Llevábamos varios años en la mesa de negociación tripartita: Gobierno, CCOO+UGT y Patronal.
Con el pretexto de que se estaba negociando una reforma del "mercado" laboral, se han parado las negociaciones de cientos de convenios colectivos (en torno a 150 sólo en Madrid), porque sabían los cabrones de nuestros patrones que no iban a salir perdiendo y que todo lo que "cediesen" en las negociaciones iba a ser en balde, porque con dar subiditas a cuenta del convenio que se firmaría en dos o tres años, las empresas saldrían ganando. Si a esto le unimos que los Comités de Empresa de las grandes empresas, las que más poder de movilización tienen, firmaron cientos de convenios de empresa, sustancialmente mejores que los del resto de su sector ¿qué acaba sucediendo? Pues que la negociación colectiva está tan debilitada que te sueltan los representantes de la patronal, casualmente de una empresa que ya tiene convenio propio: "esto es lo que hay y si no os conviene, id a la Huelga, que no vais a tener nada mejor " (sic).
Pues bien, como decía, llevaba la Patronal mucho tiempo dando una de arena y otra de mierda, apoyados, por cierto por el señor que el PsoE puso al frente del Banco de España (a ver si va a tener la culpa de eso Cayo Lara), por ex ministros socialistas que están ahora en la UE, por el FMI, el BM y hasta el TDLC de turno que lo ha escuchao en la radio. Dicen que lo que deberían de aceptar los sindicatos es el modelo de contratación alemán; los sindicatos dicen que vale, que lo pensarán. Entonces, los empresarios dicen que no es suficiente, que el austriaco; los sindicatos dicen que vale, que se lo piensan. La patronal dice que no es suficiente, que hay que aumentar la edad de jubilación, bajar las cotizaciones a la seguridad social por parte de las empresas y abaratar el despido. Los sindicatos dicen "te estás pasando" y el Gobierno también lo dice. Además, añade el Gobierno que como siga la patronal así de intransigente, va a acabar haciendo la reforma que les salga de los huevos y que luego llorarán.
Tras las manifestaciones del 12 del 12 a las 12 que la extrema derecha y la derecha intentaron hacer fracasar, porque, claro, no iban en contra del gobierno del PsoE, sino contra una posible reforma que agrediese los derechos de los trabajadores y traicionase la palabra dada por el Presidente (y que se convirtió en el lema de la jornada: "12 del 12 a las 12 que la crisis la paguen los que la provocaron"), la Patronal mandó una circular a las diferentes patronales sectoriales y regionales, instándoles a llegar a acuerditos en las máximas negociaciones colectivas posibles, por si acaso les salía en el pulso el tiro por la culata. Un ejemplo puede ser el nuevo Convenio de Grandes Almacenes, firmado por el sindicato amarillo FETYCO en contra de CCOO y UGT en el que, además de tener que dejarse dar por culo, los trabajadores tienen prohibido el uso del condón y de la vaselina.
Entonces ¿cómo hemos acabado en esta situación? Pues porque al Gobierno le han dado miedo desde los estamentos internacionales, los mercados y su puta madre.
Al ver la Patronal el miedo en la mirada del Gobierno, envalentonada, se levantó de la mesa de negociación, el Gobierno (¿?) presentó echando hostias una reforma laboral en la que se reflejaban todas las exigencias de la Patronal hasta entonces (que no te lo pierdas, ahora dicen que siguen siendo insuficientes), de los mercados, la UE, el FMI y su puta madre (otra vez), y los sindicatos mayoritarios se quedaron locos, a las puertas del verano (que si ya es difícil movilizar al personal en invierno, como para decirles que se vayan a las manifestaciones organizadas en Benalmádena, Torrevieja y Benidorm) y sin otra opción que irse a su casa y no volver o convocar una Huelga de una puta vez.
Bueno, en esas estamos, no sólo hemos desconectado durante un tiempo a los socialistas corruptos y asesinos, sino que hemos colocado al hombrecillo del bigote (para el que, por cierto, tenemos que ir inventando eso de que es alguien sin carisma pero con una gran fuerza y determinación). Ya no nos convienen las huelgas ni reforzar los mensajes contrarios al PSOE, no vaya a ser que los rojos esos cojan suficiente fuerza como para convertirse en alternativa. Bueno, eso no, porque hemos conseguido que hasta los propios socialistas vean en ellos, en los comunistas, a un enemigo mayor que el propio PP.
Bueno, que me voy por las ramas y yo he venido aquí a hablar de mi libro "El 29-S Huelga General ¡Yo voy!", de editorial menos excusas y más conciencia de clase.
Pasaron los años y el Gobierno del PP se convirtió en algo insoportable para cualquiera que no fuese gilipollas o rico y poderoso (o todo a la vez, que también abundan) y se juntaron dos actores con los que la derecha no contaba: una figura atractiva, ilusionante y que no se parecía a todo lo anterior en un partido al que estaban muchos dispuestos a votar (el Presidente Zapatero); la otra figura fue el hartazgo de los que, poco a poco (y en gran parte por su propia avaricia) se encontraban cada vez más asfixiados por unas hipotecas irracionales, unas rehipotecas para comprarnos un BMW, la VISA de las vacaciones, la tele a 12 meses sin intereses y una nómina que es una mierda, pero que puedo complementar a base de echar horas (en B, claro) como un loco. Echar horas yo, y que las eche mi pareja. Y que no nos pongamos enfermos ninguno de los dos. Bueno, y encima, tener que escuchar a ese que tan mal me cae, decir que España va bien. Pues irá bien su España, pero yo no puedo más. Y ahora un decretazo, luego otra reforma insensata de la educación. Y hablando de educación, hay que ver cómo están dejando la escuela pública. Y la sanidad. Y ahora empiezan a hablar de alargar la edad de jubilación. Bueno, pero han quitado el ejército profesional, pero, eso es una tontería, con lo bien que me lo pasé yo haciendo la mili. Pero, lo que ya es el acabose es que se meten en la guerra de Irak a pesar de que, por fin, salgo a la calle con el frío que hace, lo hacen en contra dle 90% de los españoles.
En ésto que la explosión de cuatro trenes se convierte por arte de magia en el mayor atentado de la historia de España y, creo, que de Europa. Pues esta gente que ha conseguido colmar mi paciencia y que tuviese decidido votar al tal Zapatero que parece buen tió (sí, digo que ya lo tenía decidido antes del 11M porque los que no se quedasen en lo fácil y superficial de "la gente cambió el voto por lo que vino después del 11M" o "si no es por el 11M, no ganan", se habrían enterado de que en esa última semana las últimas encuestas daban un empate técnico; un empate técnico en la intención de voto, suele querer decir que va a haber un cambio de Gobierno), esta gente que ha conseguido colmar mi paciencia y que tuviese decidido votar a Zapatero, decía, ahora van y, cuando más le ha dolido el corazón a alguien, porque aquello dolió como si los 192 fuesen familiares de cada uno de los 45.000.000 de supervivientes, nos quieren manipular, nos manipulan, nos mienten (aún hoy siguen haciéndolo). Acabamos echándoles del gobierno y poniendo a uno de los nuestros, un tío normal, un tío que en su discurso de celebración se acuerda de todos los que han confiado en él y de los que es consciente de que sus votos son prestados, un tío que promete a los jóvenes que no les fallará y que el poder no le cambiará.
Este ZP, intentó hacer muchas reformas, algunas de ellas ilusionantes (¡joder, qué huevos tienes, José Luis, haciendo volver a nuestras tropas de Irak!), otras ya empezaron a molestar a los poderosos.
¿Qué hacen los poderosos entonces? Fácil, desconectar a Zapatero y desconectar a todos los colectivos que consiguieron movilizar a la gente en contra de sus intereses.
Zapatero terminó siendo Mr. Bean y, CCOO, UGT y el que toque como mayoritario en cualquier conflicto a los que se enfrentase el PP en las diferentes Comunidades Autónomas, dejaron de ser sindicalistas para pasar a ser "los liberaos". Vale, se aprovecharon de una idea que muchos de los liberaos ayudaron a hacer arraigar en la cabeza de todo el mundo: del mismo modo que los políticos están ahí para forrarse, los sindicalistas están ahí para hacerle el caldo gordo al jefe a cambio de horas sindicales y subidas de sueldo sólo para ellos.
Bueno, dentro de las reformas que se han quedado a medias del Gobierno Zapatero, hay tres que duelen y mucho a los que tienen conciencia de que su clase es la trabajadora y no la clase media: La Ley de Memoria Histórica, que se le siga dando dinero a la Iglesia Católica y a los bancos mientras se recortan las ayudas a los que más lo necesitan y ahora, la reforma laboral.
Pues la reforma laboral es la que nos ha llevado a la huelga. ¿Por que? ¿Porque lo que no han sabido defender como hombres lo lloran ahora como mujeres (cosa más machista, la virgen)? No, es algo largo de explicar pero que hasta yo he comprendido.
Llevábamos varios años en la mesa de negociación tripartita: Gobierno, CCOO+UGT y Patronal.
Con el pretexto de que se estaba negociando una reforma del "mercado" laboral, se han parado las negociaciones de cientos de convenios colectivos (en torno a 150 sólo en Madrid), porque sabían los cabrones de nuestros patrones que no iban a salir perdiendo y que todo lo que "cediesen" en las negociaciones iba a ser en balde, porque con dar subiditas a cuenta del convenio que se firmaría en dos o tres años, las empresas saldrían ganando. Si a esto le unimos que los Comités de Empresa de las grandes empresas, las que más poder de movilización tienen, firmaron cientos de convenios de empresa, sustancialmente mejores que los del resto de su sector ¿qué acaba sucediendo? Pues que la negociación colectiva está tan debilitada que te sueltan los representantes de la patronal, casualmente de una empresa que ya tiene convenio propio: "esto es lo que hay y si no os conviene, id a la Huelga, que no vais a tener nada mejor " (sic).
Pues bien, como decía, llevaba la Patronal mucho tiempo dando una de arena y otra de mierda, apoyados, por cierto por el señor que el PsoE puso al frente del Banco de España (a ver si va a tener la culpa de eso Cayo Lara), por ex ministros socialistas que están ahora en la UE, por el FMI, el BM y hasta el TDLC de turno que lo ha escuchao en la radio. Dicen que lo que deberían de aceptar los sindicatos es el modelo de contratación alemán; los sindicatos dicen que vale, que lo pensarán. Entonces, los empresarios dicen que no es suficiente, que el austriaco; los sindicatos dicen que vale, que se lo piensan. La patronal dice que no es suficiente, que hay que aumentar la edad de jubilación, bajar las cotizaciones a la seguridad social por parte de las empresas y abaratar el despido. Los sindicatos dicen "te estás pasando" y el Gobierno también lo dice. Además, añade el Gobierno que como siga la patronal así de intransigente, va a acabar haciendo la reforma que les salga de los huevos y que luego llorarán.
Tras las manifestaciones del 12 del 12 a las 12 que la extrema derecha y la derecha intentaron hacer fracasar, porque, claro, no iban en contra del gobierno del PsoE, sino contra una posible reforma que agrediese los derechos de los trabajadores y traicionase la palabra dada por el Presidente (y que se convirtió en el lema de la jornada: "12 del 12 a las 12 que la crisis la paguen los que la provocaron"), la Patronal mandó una circular a las diferentes patronales sectoriales y regionales, instándoles a llegar a acuerditos en las máximas negociaciones colectivas posibles, por si acaso les salía en el pulso el tiro por la culata. Un ejemplo puede ser el nuevo Convenio de Grandes Almacenes, firmado por el sindicato amarillo FETYCO en contra de CCOO y UGT en el que, además de tener que dejarse dar por culo, los trabajadores tienen prohibido el uso del condón y de la vaselina.
Entonces ¿cómo hemos acabado en esta situación? Pues porque al Gobierno le han dado miedo desde los estamentos internacionales, los mercados y su puta madre.
Al ver la Patronal el miedo en la mirada del Gobierno, envalentonada, se levantó de la mesa de negociación, el Gobierno (¿?) presentó echando hostias una reforma laboral en la que se reflejaban todas las exigencias de la Patronal hasta entonces (que no te lo pierdas, ahora dicen que siguen siendo insuficientes), de los mercados, la UE, el FMI y su puta madre (otra vez), y los sindicatos mayoritarios se quedaron locos, a las puertas del verano (que si ya es difícil movilizar al personal en invierno, como para decirles que se vayan a las manifestaciones organizadas en Benalmádena, Torrevieja y Benidorm) y sin otra opción que irse a su casa y no volver o convocar una Huelga de una puta vez.
Ya, pero ¿cuando? Alguien tendría la idea de que "después del verano", pero estaba a tomar por culo y necesitaban un pretexto con el que defender que no se hiciera para ya. "Fácil" dijo alguien, "el 29 de septiembre (como el 12 de diciembre pasado) están convocados todos los sindicatos a nivel europeo para unas movilizaciones contra la crisis y tal; aprovechamos y ponemos la huelga entonces. Además, como hay convocada alguna que otra huelga para antes, como la de los trabajadores públicos, pues vamos midiendo".
¿Cual es el problema? La cantidad de TDLC que tenemos alrededor.
Entiendo perfectamente a los compañeros de CNT, por ejemplo, cuando dicen que los sindicaleros profesionales les llaman (o ni siquiera lo hacen) y ellos no van a ir como perritos a ponerles a su gente detrás, del mismo modo que entiendo a muchos trabajadores que han buscado amparo en UGT o CCOO y se han visto con el culo al aire porque han dado con un sinvergüenza, o yendo más allá, porque sus reivindicaciones no estaban en la línea del sindicato, por lo que sea. Entiendo, como digo a todos los que están hartos de "liberaos que viven muy bien sin dar palo al agua", pero hoy no nos estamos jugando el futuro de UGT, CCOO o de sus afilidados. Nos estamos jugando el futuro de la clase trabajadora, nuestro futuro y el de nuestros hijos. El futuro de nuestras pensiones, de nuestra Seguridad Social y nuestra educación. De todo lo público. De nuestros derechos, conseguidos, no lo olvidemos, no gracias (o no sólo gracias) a las manifestaciones de los estudiantes, sino a las Huelgas de las fábricas en una época en la que te jugabas algo más que 80 euros menos de tu sueldo por apoyar una Huelga.
Nos jugamos demasiado como para hacer otra cosa que no sea unirnos contra nuestro enemigo. Y nuestro enemigo no es la derecha que hay dentro del PsoE ni los marxistas-leninistas que hay dentro del PCE, nuestro enemigo es aquel que atente contra los derechos de los trabajadores.
EL 29 de Septiembre: HUELGA GENERAL ¡Yo voy!
¿Cual es el problema? La cantidad de TDLC que tenemos alrededor.
Entiendo perfectamente a los compañeros de CNT, por ejemplo, cuando dicen que los sindicaleros profesionales les llaman (o ni siquiera lo hacen) y ellos no van a ir como perritos a ponerles a su gente detrás, del mismo modo que entiendo a muchos trabajadores que han buscado amparo en UGT o CCOO y se han visto con el culo al aire porque han dado con un sinvergüenza, o yendo más allá, porque sus reivindicaciones no estaban en la línea del sindicato, por lo que sea. Entiendo, como digo a todos los que están hartos de "liberaos que viven muy bien sin dar palo al agua", pero hoy no nos estamos jugando el futuro de UGT, CCOO o de sus afilidados. Nos estamos jugando el futuro de la clase trabajadora, nuestro futuro y el de nuestros hijos. El futuro de nuestras pensiones, de nuestra Seguridad Social y nuestra educación. De todo lo público. De nuestros derechos, conseguidos, no lo olvidemos, no gracias (o no sólo gracias) a las manifestaciones de los estudiantes, sino a las Huelgas de las fábricas en una época en la que te jugabas algo más que 80 euros menos de tu sueldo por apoyar una Huelga.
Nos jugamos demasiado como para hacer otra cosa que no sea unirnos contra nuestro enemigo. Y nuestro enemigo no es la derecha que hay dentro del PsoE ni los marxistas-leninistas que hay dentro del PCE, nuestro enemigo es aquel que atente contra los derechos de los trabajadores.
EL 29 de Septiembre: HUELGA GENERAL ¡Yo voy!
lunes, 6 de septiembre de 2010
Esto me lo ha mandado el Miguel. Me parece bastante interesante (aunque probablemente intrascendente).
Nota: que nadie venga jodiendo con los plagios y las SGAEs, que me lo han mandado y lo he publicado sin ánimo de lucro. Bueno, sin ánimo, no: sin posibilidad.
Si habéis estado en Estados Unidos sabréis que raramente encontraréis en un restaurante un ketchup que no sea de la marca Heinz. Sin embargo, hallaréis sin dificultad diversas marcas de mostaza (y ya puestos, de sacarina, muchas más que de azúcar).
¿Por qué existe este fenómeno de monopolio alimentario? La razón precisa se ignora. Por más que se intenta sacar al mercado ketchups de mejor calidad o con sabores más sofisticados según expertos catadores, todos ellos acaban siendo relegados del mercado o convirtiéndose en salsas para espaguetis (para los cuáles sí que hay tipologías para dar y vender).
Según el experto mundial en los primeros años del ketchup, Andrew F. Smith (entre otros libros de referencia, es editor jefe de la Enciclopedia Oxford de la comida y la bebida en Estados Unidos), gran parte de la historia de la civilización culinaria podría narrarse a través del tomate.
Cortés transportó esta hortaliza a Europa desde el Nuevo Mundo. Los italianos los usaron para reemplazar a la berenjena. En el norte de la India, entró en el curry y en el chutney. Y, contra toda idea preconcebida, el mayor productor de tomate del mundo es China (sólo desde hace unos pocos años).
Pero para Smith, la más perfecta de las manifestaciones del tomate es el ketchup. Es barato, es un condimento y no un ingrediente (lo que permite aplicarse discrecionalmente en un restaurante) y, parafraseando el ensayo de Elizabeth Rozin El ketchup y el inconsciente colectivo, “el ketchup bien pudiera ser la única verdadera expresión culinaria del crisol de culturas”.
El ketchup fue creado en el siglo XIX, como consecuencia de la tradición inglesa de salsas de frutas y verduras y el encaprichamiento de los estadounidenses con el tomate. Pero lo que hoy conocemos como ketchup nació de otra forma, como refiere Malcolm Gladwell:
"Surgió de un furibundo debate ocurrido en los primeros años del siglo pasado a propósito del benzoato, un conservante muy usado a finales del XIX. Havey Washington Wiley, jefe de la Oficina de Química del Departamento de Agricultura entre 1883 y 1912, llegó a la conclusión de que el consumo de benzoatos no era seguro para la salud, y el resultado fue un cisma que dividió el mundo del ketchup en dos. A un lado estaba el consorcio del ketchup, que creía que era imposible hacer ketchup sin benzoato y que éste no era dañino en las cantidades usadas. Por el otro lado había una banda renegada de fabricantes de ketchup: creían que el rompecabezas conservativo podría solucionarse mediante el uso de la ciencia culinaria."La idea era hacer ketuchup con tomates maduros. Hasta entonces, el ketchup se había hecho con tomates inmaduros, y por eso eran finos y acuosos, porque eran bajos en un carbohidrato complejo conocido como pectina, que agrega cuerpo a la salsa. Pero con tomates maduros, el ketchup será más denso y, con ello, resistiría mejor la degradación.
Los ketchups del siglo XIX tenían un fuerte gusto a tomate, sin más que un ligero toque de vinagre. Los renegados argumentaron que, si se aumentaba en gran medida la cantidad de vinagre, se protegían en efecto los tomates por el procedimiento de conservarlos en escabeche, obteniéndose un ketchup superior: más sano, más puro y con mejor gusto. Ofrecieron garantías por su producto, convencidos de que el público pagaría más por un ketchup mejor. Tenían razón: los ketchups de benzoato desaparecieron. El líder de aquella banda de renegados era un empresario de Pittsburg llamado Henry J. Heinz.Los cinco sabores fundamentales que reconoce nuestro paladar son el salado, el dulce, el ácido, el amargo y el umami. El umami es ese sabor propio de la sopa de pollo, el caldo de pescado, el queso viejo o la salsa de soja. Gusto a carne sin condimentar y con poca sal, pero mucho más intenso, con tendencia a rancio. El umami fue descubierto a principios de siglo. Y lo que hizo Heinz fue convertir en ketchup, sobre todo, en una fuente de umami.
También aumentó drásticamente la concentración de vinagre, consiguiendo que su ketchup tuviera el doble de acidez que el resto: así, además de ser una fuente de umami, también lo era de otro sabor, el ácido. También añadió más azúcar, consiguiendo que su ketchup también tuviera otro sabor: el dulce. Salado y amargo lo había sido siempre.
De modo que Heinz pulsaba las cinco notas fundamentales del sabor, sobre todo del umami, que en nuestro cerebro actúa informativamente como fuente de proteínas y aminoácidos.
El gusto del ketchup de Heinz comenzaba en la punta de la lengua, donde primero aparecen nuestros receptores de lo dulce y lo salado; después se desplazaba a lo largo de los lados, donde las notas ácidas parecen ser las más fuertes; luego llegaban a la parte trasera de la lengua, receptora de lo umami y lo amargo, en un largo crescendo. ¿Cuántos artículos del supermercado cubren el espectro sensorial de una manera tan completa?Sin embargo, a pesar de estos profundos acercamientos a los rasgos del ketchup, ningún investigador ha dado con la clave por la que el ketchup Heinz parece ser casi el único que la población americana desea consumir.
"Surgió de un furibundo debate ocurrido en los primeros años del siglo pasado a propósito del benzoato, un conservante muy usado a finales del XIX. Havey Washington Wiley, jefe de la Oficina de Química del Departamento de Agricultura entre 1883 y 1912, llegó a la conclusión de que el consumo de benzoatos no era seguro para la salud, y el resultado fue un cisma que dividió el mundo del ketchup en dos. A un lado estaba el consorcio del ketchup, que creía que era imposible hacer ketchup sin benzoato y que éste no era dañino en las cantidades usadas. Por el otro lado había una banda renegada de fabricantes de ketchup: creían que el rompecabezas conservativo podría solucionarse mediante el uso de la ciencia culinaria."La idea era hacer ketuchup con tomates maduros. Hasta entonces, el ketchup se había hecho con tomates inmaduros, y por eso eran finos y acuosos, porque eran bajos en un carbohidrato complejo conocido como pectina, que agrega cuerpo a la salsa. Pero con tomates maduros, el ketchup será más denso y, con ello, resistiría mejor la degradación.
Los ketchups del siglo XIX tenían un fuerte gusto a tomate, sin más que un ligero toque de vinagre. Los renegados argumentaron que, si se aumentaba en gran medida la cantidad de vinagre, se protegían en efecto los tomates por el procedimiento de conservarlos en escabeche, obteniéndose un ketchup superior: más sano, más puro y con mejor gusto. Ofrecieron garantías por su producto, convencidos de que el público pagaría más por un ketchup mejor. Tenían razón: los ketchups de benzoato desaparecieron. El líder de aquella banda de renegados era un empresario de Pittsburg llamado Henry J. Heinz.Los cinco sabores fundamentales que reconoce nuestro paladar son el salado, el dulce, el ácido, el amargo y el umami. El umami es ese sabor propio de la sopa de pollo, el caldo de pescado, el queso viejo o la salsa de soja. Gusto a carne sin condimentar y con poca sal, pero mucho más intenso, con tendencia a rancio. El umami fue descubierto a principios de siglo. Y lo que hizo Heinz fue convertir en ketchup, sobre todo, en una fuente de umami.
También aumentó drásticamente la concentración de vinagre, consiguiendo que su ketchup tuviera el doble de acidez que el resto: así, además de ser una fuente de umami, también lo era de otro sabor, el ácido. También añadió más azúcar, consiguiendo que su ketchup también tuviera otro sabor: el dulce. Salado y amargo lo había sido siempre.
De modo que Heinz pulsaba las cinco notas fundamentales del sabor, sobre todo del umami, que en nuestro cerebro actúa informativamente como fuente de proteínas y aminoácidos.
El gusto del ketchup de Heinz comenzaba en la punta de la lengua, donde primero aparecen nuestros receptores de lo dulce y lo salado; después se desplazaba a lo largo de los lados, donde las notas ácidas parecen ser las más fuertes; luego llegaban a la parte trasera de la lengua, receptora de lo umami y lo amargo, en un largo crescendo. ¿Cuántos artículos del supermercado cubren el espectro sensorial de una manera tan completa?Sin embargo, a pesar de estos profundos acercamientos a los rasgos del ketchup, ningún investigador ha dado con la clave por la que el ketchup Heinz parece ser casi el único que la población americana desea consumir.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Gaspar Llamazares "Copago, no: Repago y privatización"
Gaspar Llamazares / Presidente de la Comisión de Sanidad y Asuntos Sociales del Congreso y portavoz parlamentario de IU
Por si no fueran ya suficientes los discursos y las medidas de ajuste de los ‘cirujanos de hierro’ que pretenden hacer recaer los efectos de la crisis económica sobre los ciudadanos y sus derechos sociales y democráticos, resurge ahora el manido debate del copago como fórmula milagrosa para la moderación de la demanda de servicios en el sector sanitario, ya que se reconoce que no incidiría de forma significativa en la financiación del sistema.
Pero como en la guerra, también en las batallas ideológicas y sanitarias lo primero que muere es la verdad. En este caso el término copago pretende trasladar la imagen falsa del ‘gratis total’ hoy en día para los ciudadanos en la atención sanitaria, cuando son estos quienes financian nuestro Sistema Nacional de Salud con sus impuestos. Se trata, por tanto, no de copago sino de ‘repago’ ya que se pretende una doble imposición para financiar el sistema introduciendo de nuevo el precio en un sistema sanitario que hasta ahora se basaba en necesidades de salud y en valores como la universalidad, la equidad, así como la financiación y la previsión públicas. Todo ello quedaría cuestionado por un precio que, aunque supuestamente simbólico, aumentaría la marginación y la falta de equidad a los sectores con menor renta o peor informados y, por consiguiente, un mayor deterioro de su situación de salud que ya hoy está lejos de la de quienes disfrutan de las rentas más altas (hasta diez años de diferencia en esperanza de vida).
Además, este discurso se tiñe de hipocresía cuando se pretende que el sistema que buscan implantar (a partir de ahora repago) no tiene finalidad recaudatoria sino moderadora de una demanda sanitaria que se considera a priori abusiva.
Se da el caso de que el repago ya existe en la práctica en la adquisición de los medicamentos, cuando el trabajador en activo aporta nada menos que el 40% de su importe al ir a la farmacia. Paradójicamente, esta circunstancia asumida hace décadas y perfectamente evaluable en el tiempo no influye en la moderación de la demanda sino que es justo el gasto farmacéutico el que crece muy por encima del conjunto del resto de partidas. Es, al tiempo, el único epígrafe del gasto sanitario público en el que España se sitúa por encima de la media de la UE, presentando en lo demás uno de los mejores balances coste-efectividad de los sistemas de nuestro entorno.
Quizás sean otros los objetivos que se persiguen, más allá de la disuasión de acudir al médico, y son sus impulsores quienes deben explicarlo públicamente y sin hipocresías. En la demanda sanitaria el ciudadano decide mucho menos de lo que parece y si lo que se pretende es racionalizarla se precisan medidas que están recaen más del lado de la Administración y de los servicios, y no tanto de los usuarios y pacientes.
Se aducen razones como la utilización excesiva de las consultas de atención primaria o de urgencias. Sin embargo poco se dice de la escasez de medios y profesionales de la Atención Primaria, de la necesaria redistribución de funciones en los equipos o de las limitaciones de las políticas de salud pública, de educación y participación sanitaria de los ciudadanos. Invertir en ellas mejoraría sin lugar a dudas la calidad y reducirían el número de consultas que se pretenden limitar con el castigo del repago, como si los ciudadanos fueran el perro de Paulov, objetos de premio y castigo.
Si se trata de ‘estímulos negativos’ al consumo sanitario, ¿por qué no cortar en vez de por precio por edad, por estatura o por sexo? Se trata de medidas absurdas igualmente arbitrarias que no tienen nada que ver con la racionalización de la demanda sanitaria. Lo que ocurre realmente es que el repago se inscribe en la corriente privatizadora de los servicios públicos que se agudiza ahora con el pretexto de la crisis. Es la misma corriente que ve en el sistema sanitario y en el de pensiones públicas, y en general, en el Estado del Bienestar un nuevo nicho de mercado.
En España el repago no es un hecho aislado. Viene precedido de la privatización de la gestión sanitaria, a la que sigue la de la provisión de los servicios sanitarios. Con todo ello la sanidad privada ha adquirido en nuestro país un mayor papel que en el resto de Europa, configurando un subsistema privilegiado para las rentas altas y los sectores con poder de decisión al margen del Sistema Nacional de Salud.
La batalla a la que nos enfrentamos no es sólo la del repago, se llama privatización o, lo que es lo mismo, un fracaso sanitario y económico para los que lo han probado, pero un éxito de rentabilidad para los mercados, como ocurre en EE.UU (Obama dixit).
Por si no fueran ya suficientes los discursos y las medidas de ajuste de los ‘cirujanos de hierro’ que pretenden hacer recaer los efectos de la crisis económica sobre los ciudadanos y sus derechos sociales y democráticos, resurge ahora el manido debate del copago como fórmula milagrosa para la moderación de la demanda de servicios en el sector sanitario, ya que se reconoce que no incidiría de forma significativa en la financiación del sistema.
Pero como en la guerra, también en las batallas ideológicas y sanitarias lo primero que muere es la verdad. En este caso el término copago pretende trasladar la imagen falsa del ‘gratis total’ hoy en día para los ciudadanos en la atención sanitaria, cuando son estos quienes financian nuestro Sistema Nacional de Salud con sus impuestos. Se trata, por tanto, no de copago sino de ‘repago’ ya que se pretende una doble imposición para financiar el sistema introduciendo de nuevo el precio en un sistema sanitario que hasta ahora se basaba en necesidades de salud y en valores como la universalidad, la equidad, así como la financiación y la previsión públicas. Todo ello quedaría cuestionado por un precio que, aunque supuestamente simbólico, aumentaría la marginación y la falta de equidad a los sectores con menor renta o peor informados y, por consiguiente, un mayor deterioro de su situación de salud que ya hoy está lejos de la de quienes disfrutan de las rentas más altas (hasta diez años de diferencia en esperanza de vida).
Además, este discurso se tiñe de hipocresía cuando se pretende que el sistema que buscan implantar (a partir de ahora repago) no tiene finalidad recaudatoria sino moderadora de una demanda sanitaria que se considera a priori abusiva.
Se da el caso de que el repago ya existe en la práctica en la adquisición de los medicamentos, cuando el trabajador en activo aporta nada menos que el 40% de su importe al ir a la farmacia. Paradójicamente, esta circunstancia asumida hace décadas y perfectamente evaluable en el tiempo no influye en la moderación de la demanda sino que es justo el gasto farmacéutico el que crece muy por encima del conjunto del resto de partidas. Es, al tiempo, el único epígrafe del gasto sanitario público en el que España se sitúa por encima de la media de la UE, presentando en lo demás uno de los mejores balances coste-efectividad de los sistemas de nuestro entorno.
Quizás sean otros los objetivos que se persiguen, más allá de la disuasión de acudir al médico, y son sus impulsores quienes deben explicarlo públicamente y sin hipocresías. En la demanda sanitaria el ciudadano decide mucho menos de lo que parece y si lo que se pretende es racionalizarla se precisan medidas que están recaen más del lado de la Administración y de los servicios, y no tanto de los usuarios y pacientes.
Se aducen razones como la utilización excesiva de las consultas de atención primaria o de urgencias. Sin embargo poco se dice de la escasez de medios y profesionales de la Atención Primaria, de la necesaria redistribución de funciones en los equipos o de las limitaciones de las políticas de salud pública, de educación y participación sanitaria de los ciudadanos. Invertir en ellas mejoraría sin lugar a dudas la calidad y reducirían el número de consultas que se pretenden limitar con el castigo del repago, como si los ciudadanos fueran el perro de Paulov, objetos de premio y castigo.
Si se trata de ‘estímulos negativos’ al consumo sanitario, ¿por qué no cortar en vez de por precio por edad, por estatura o por sexo? Se trata de medidas absurdas igualmente arbitrarias que no tienen nada que ver con la racionalización de la demanda sanitaria. Lo que ocurre realmente es que el repago se inscribe en la corriente privatizadora de los servicios públicos que se agudiza ahora con el pretexto de la crisis. Es la misma corriente que ve en el sistema sanitario y en el de pensiones públicas, y en general, en el Estado del Bienestar un nuevo nicho de mercado.
En España el repago no es un hecho aislado. Viene precedido de la privatización de la gestión sanitaria, a la que sigue la de la provisión de los servicios sanitarios. Con todo ello la sanidad privada ha adquirido en nuestro país un mayor papel que en el resto de Europa, configurando un subsistema privilegiado para las rentas altas y los sectores con poder de decisión al margen del Sistema Nacional de Salud.
La batalla a la que nos enfrentamos no es sólo la del repago, se llama privatización o, lo que es lo mismo, un fracaso sanitario y económico para los que lo han probado, pero un éxito de rentabilidad para los mercados, como ocurre en EE.UU (Obama dixit).
domingo, 29 de agosto de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
Cartones.
Anoche, tras el partido del Madrid, vimos el final del programa "21 días fumao" (más o menos). Nos reímos bastante de los caretos de Samantha Villar (es asín, "Samantha", como la de las mamellas anteriores a las de Sabrina), con varios amarillos y muchas risas. Entrevistó (también más o menos), por cierto, al señor ese de las drogas que me dijo Sergio Zawinul. Lo siento, ahora no me acuerdo del nombre, pero me pareció bastante buena su opinión sobre el cannabis y sobre las pérdidas de atención de la periodista.
Después de ese programa, que recomiendo porque está bastante bien, vino otro: "21 días en la calle".
En este caso, risas pocas.
Samantha sale de su casa el primer día con el material para su cámara, una muda y lo puesto. Hasta el día de Navidad. 21 días viviendo en la puta calle.
Y es puta la calle, sí.
Decenas de historias; decenas de vidas rotas; por su culpa, diréis y, probablemente no os falte razón, pero eso no lo hace más llevadero; más al contrario, hace más fácil el abandonarse a su suerte.
Gente que lleva en la calle 21 años, con 42. Gente que perdió su trabajo de ejecutivo, perdió a su familia y perdió las ganas de luchar. Gente que echa de menos a los suyos, pero no quiere verlos porque no quieren reflejarse en sus ojos. Inmigrantes sin papeles que prefieren dormir entre basura que la vergüenza que supone para ellos el que les vean dormir en la calle. Personas que aprovechan el "abierto 24h." para que no les echen. Hombres y mujeres que, aún llevando la mitad de sus vidas en la calle, no se consideran "gente de la calle"; que prefieren rebuscar en la basura la comida que "rebajarse" a pedirla. Gorrillas. Que beben para no pensar. Que andan para no pararse a mirar.
Todo muy triste, la verdad. Triste porque CUALQUIERA PUEDE ACABAR ASÍ. Cualquiera. Quienes conocen las depresiones son conscientes de que, sin saber como, llega un momento en el que no quieres salir del túnel, no quieres volver al paso anterior a la depresión y tampoco quieres otra cosa que no sea quedarte ahí, en lo oscuro. Se está más cómodo, en un momento dado, como víctima que como luchador.
Lo que más me dolió lo puedo separar en dos ejemplos que señalan una misma cosa.
- Así, como quien no quiere la cosa, en una de las noches del frío invierno madrileño, Samantha decide dormir bajo techo en el albergue de la Casa de Campo. Se me desmontó el argumento, asimilado de tanto escucharlo de "si duermen en la calle porque quieren; un montón de camas vacías en los albergues toooodas las noches". Aprovechando que estaba la cámara de Cuatro, uno de los sin techo acusó a un Policía Local (y a un mecánico, a un médico y a 45 millones de españoles) con las siguientes palabras "son las 23:45 y llevo aquí desde las 19h, esperando a que me dejéis entrar con la que está cayendo; para que luego digáis que no queremos dormir bajo techo".
- Una noche, ella tiene que dormir en la calle entre cartones, como ha aprendido de sus compañeros/rivales. Antes de dormirse, le dice a la cámara, nos dice a todos que tiene miedo, que hay mucho jaleo y está asustada por si alguien hace algo. Además, se teme que no ha hecho bien en decirle a tanta gente dónde iba a dormir. Todo ésto, tras haber contado que ha aprendido que, si bien un hombre está marginado por vivir en la calle, una mujer está doblemente marginada porque en sólo un puñado de días, alguien tan independiente como ella, ha asumido que para sobrevivir en la calle siendo mujer, lo mejor sería buscarse a un tío a modo de protección. Bien, pues tras haberse dormido con mucho miedo, se despierta gritando porque algo ha caído sobre sus cartones. Al asomarse para ver qué había pasado, ve a dos chavales, a dos niñatos que se han tirado encima de esos cartones por joder, por hacer la gracia. Ahí pierde la composturas y, una vez los hijos de puta esos han desaparecido, les define, les llama por su nombre.
A mí me da mucha pena, probablemente porque sea así. Yo también miro para otro lado para no ver la realidad que nos rodea.
Los que dan asco no son ellos.
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