martes, 25 de octubre de 2011

Falacias.

Se tiende (todos tendemos en mayor o menor medida) a dar por bueno, como planeó Goebbels, lo que se nos dice muchas veces, aún sabiendo que no es del todo (o del nada) cierto.
Podemos escuchar un millón de veces las bondades de nuestro sistema de salud que, a la mínima crisis, nos dejamos engatusar por los eslóganes publicitarios del tipo "se derrocha en sanidad", "las salas de urgencias están llenas de inmigrantes", "la sanidad privada es mejor", "no solo hay que gastar menos, sino que han de ser manos expertas y profesionales de la gestión las que decidan qué conviene y qué no", "qué mejor que un empresario para gestionar lo público", "la sanidad es un pozo sin fondo", "las becas van para los inmigrantes", "la gestión sanitaria es más efectiva y barata en países como EEUU", "la prueba de que la gestión concertada es mejor la tienes en los colegios y las clínicas: menos inmigrantes, menos lista de espera, mejores resultados".
Bien amigos, todo eso es mentira. Todo.
Si conoces a alguien que haya pasado por un hospital privado (para dar a luz, alguna cirugía ambulatoria, incluso), pregúntale sobre el aviso de que, en caso de complicación, puede acabar ¡ay, dios suyo! en un hospital público.
Lo del derroche.... este es mi tema favorito. Está tan metido dentro de nuestras cabezas que, a pesar de contar con datos irrefutables incluso del Banco Mundial, que en España se dedica DEMASIADO dinero a la educación y a la sanidad, cuando, a pesar de ser un desastre en todos los sentidos (una sanidad para muy-muy pobres, casi un servicio de caridad; y una educación destinada solo a pandilleros y analfabetos muy-muy pobres, one more time), en EEUU se invierte mucho más (en cantidad neta y en cuanto a porcentaje del PIB) que en España. Aquí, como apunte a vuela pluma, se pude comprobar la evolución de los países de nuestro entrono en los que se han cambiado en los últimos años gobiernos "socialistas" por "populares". Una vergüenza.
En este estudio de la Fundación La Caixa, se puede comprobar que, a pesar de ser de alrededor del 10% la población inmigrante (y de ser, por lo general, de lo que se suele llamar un estrato social más bajo; que son más pobres, vaya), los porcentajes de intervenciones de los servicios sociales rondan el 6% y en cuanto a asistencia a la Seguridad Social, también son números más bajos (el 6% menos que los españoles en primaria y el 16% menos en especialidades). Vamos, que van menos que "nosotros" al médico. Estadísticamente demostrado. Menos que "nosotros" y menos de lo que les corresponde por ser más "necesitados". Que, en definitiva, es MENTIRA eso de que todas las ayudas para ellos, que nos quitan las ayudas y tal.
Según este estudio, también se demuestra que en torno al 30% del crecimiento del PIB de 1990 hacia acá, es debido al asentamiento de inmigrantes. El gasto sanitario (6%) y en educación (5%) es netamente inferior al porcentaje de población total: si en el 10% se gasta el 5%, en el resto, en los españoles-pañoles decentes, limpios y poco aprovechados, se gasta el un 5% más que en "esos eStranjeros que vienen a quitarnos y tal".
Más cosas. La media de gasto en Sanidad en los países miembros de la OCDE es de el 8.8% del PIB. En España, el 8.4% (como nos indica aquí el ABC, España está a la cola en inversión en la UE a 15)  y en EEUU 15.3%. ¿De verdad estamos seguros que ese es el camino a seguir? Sí, claro, si queremos desvirtuar toda inversión pública en estos campos que son vistos por los ricos (y por los Tontos De Los Cojones) como algo superfluo e innecesario en tiempos de crisis. Consiguiendo que se quiten ahora estas coberturas (como también los derechos laborales), a ver quién tiene huevos a ponerlas en funcionamiento de nuevo "con el dinero que CUESTAN". ¿Queréis saber realmente lo que cuesta al ciudadano de a pié (esa es otra táctica cojonuda, decir que no se hablen de cifras macroeconómicas, sino de aplicación real) la sanidad en EEUU? Alrededor de 72 millones de estadounidenses han contraído deudas para pagar sus facturas sanitarias (preguntad a cualquiera -si tenéis la inmensa suerte de no tener ningún préstamo, cabrones- por las dificultades que conlleva pagar en una situación como la actual alguna letra). Lo curioso es que 61 millones de esos 72 de endeudados TENÍAN SEGURO MÉDICO.

Y, bueno, para terminar, quiero cagarme en todos los que piensen que lo mejor para gestionar lo público, es hacerlo desde un punto de vista empresarial, esto es, buscando el beneficio económico (aunque sea para las arcas del Estado).
La Sanidad y la Educación son, para mí, el fin mismo de la existencia del Estado. Si tolero la existencia de un ente ambiguo e indefinido que decide por mí (sin consultarme), que me recorta derechos adquiridos y consolidados, que tiene la desfachated de limitarme los movimientos o de considerarme sospechoso por pensar de una determinada manera.... si no me echo al monte, para resumir, es porque el sistema garantiza la cobertura sanitaria y la educación a mis hijos, ya que no puedo ni quiero pagar Sanitas para cinco y colegios privados para tres con 900 y pico euros de mierda que me paga mi empresa (a pesar de las numerosas deducciones que les REGALAN nuestros gobernantes).

Para finalizar, que ya me vale, una advertencia que se pudo ver en algunas de las manis del 15-O:
Que no nos toquen los huevos, que sabemos quienes son y dónde viven.
Coño ya.

domingo, 23 de octubre de 2011

ROCÍO, la mordaza que no cesa.

 
Hace unos días moría en su exilio portugués (voluntario pero no por ello menos real y justificado) el cineasta andaluz Fernando Ruiz Vergara. Su carrera profesional nunca pudimos llegar a verla consolidada porque fue truncada prematuramente por la acción directa de los herederos directos del franquismo y la omitiva de los guardianes actuales de sus símbolos: los gobernantes psoeístas. Pero lo poco que consolidó se alza como un testigo de que la tan cacareada libertad que aventó la Transición, Transacción realmente, es un producto meramente de marketing político.

Sólo pudo rodar en su vida un documental, ROCÍO (ahí podéis verlo), que tiene el honor de ser la única película española que permanece en estado de censura en la actualidad. De ahí que el exilio de su autor hubiera estado siempre plenamente justificado. Realmente compartir espacio con los responsables del mantenimiento de esa ignominia debía ser altamente contaminante moralmente.

Las vicisitudes de la quema en la hoguera de aquella obra y la parafernalia judicial que la envolvió la encontrará el lector curioso minuciosamente desgranado en ESTE ENLACE. Lo que allí se mostraba era excesivo (sigue siéndolo) para las poderosas fuerzas que controlaban y controlan aún los mecanismos de poder en Andalucía.

El documental hace un recorrido por la historia del culto mariano en la Península Ibérica, para centrarse finalmente en la de uno en concreto localizado en un lugar estratégico del sur, un vértice en el que confluyen varios territorios caracterizados por un reparto de la tierra basado en la posesión de la misma por un puñado de aristócratas, ganaderos y agricultores fundamentalmente, pero también y posteriormente bodegueros, y una gran masa de asalariados en estado semifeudal que se localiza en grandes núcleos de población. Es la alianza entre la Iglesia Católica que se compromete a mantener en permanente estado de infantilidad mental a los campesinos y esa aristocracia que necesita un portal donde mostrar su poder. Ambas cosas cristalizan en el culto a una imagen que fanatiza a las masas incultas y sirve de escaparate anual al señoritío. Los símbolos de ese culto son sumamente precisos en su denotación intencional. El señorito, el aristócrata va a caballo y lleva a su familia en lujosas carretas atendidas perfectamente por una nube de sirvientes. La masa desposeída que vive cerca puede acercarse a sentir la fascinante teatralización del poder y el trampantojo de que comparte algo con los amos que la explota: una madre protectora.

Yo ya he dicho en varias ocasiones que las fiestas andaluzas actuales, romerías y ferias, responden a la ritualización cíclica de profundos estados de desigualdad social, los propios por otra parte de su estructura íntima. Por ejemplo el traje típico homologado ya en toda el territorio andaluz consiste para los hombres en el vestido de diario de los señoritos-caciques explotadores cortijeros y para las mujeres en el de domingo de las mujeres del campo, de las jornaleras. Si eso no tiene un significado clarísimo que venga San Freud y lo vea. Las ferias, muy recientes además todas ellas no son más que las fiestas que la aristocracia ganadera se montaba alrededor de sus negocios de compra-venta.

Fernando Santiago lo decía muy claro en un certero artículo:
El hecho de que el Rocío es un asunto de derechas lo demuestra que en 2007 el documental Rocío, de Fernando Ruiz Vergara, sigue siendo semiclandestino. Cuando se estrenó, en 1980, fue una brisa fresca en el audiovisual español. Un grupo de gente que no tenía miedo de los poderosos ni de los mitos y se atrevía a llamar a las cosas por su nombre. Fue un documental extraordinario, donde se explicaban las relaciones de las hermandades, sobre todo de la hermandad matriz de Almonte, con el golpe de estado del 18 de julio de 1936 y con el fusilamiento de líderes políticos de los partidos fieles a la república. También contaba el documental la manera en que recaudan dinero las hermandades y el entramado económico que es la romería del Rocío. Con todo lujo de detalles, incluido algún plano metafórico del señorito a caballo que avasalla a un currito a pié. Aquello fue demasiado para una sociedad donde la democracia estaba en pañales. El documental fue censurado por orden judicial, se le mutiló una escena y se ha hecho el silencio sobre su contenido. El autor fue condenado a dos años de cárcel y a una multa de 10 millones de pesetas de las de entonces. Eso es el Rocío, que no se llamen a engaño los partidos de la izquierda.
Eso está escrito en 2007. En 2011 la cosa no ha cambiado.

Para mí lo más entrañable de la película es que supuso el primer intento de denuncia directa de los crímenes del franquismo, el primer intento de formulación de una Memoria Histórica de las víctimas y una denuncia clara, con nombres y apellidos de los victimarios. En uno de los momentos más valiosos se pone rostro y nombre por primera vez a cada uno de los cien asesinados durante la guerra en Almonte en una letanía que da cuenta de aquel primer y fulminante año de aniquilamiento. Rocío se convierte así en documento y fuente al mismo tiempo, y en la película pionera de la recuperación de la memoria histórica en Andalucía, doblemente valiente por alzarse tras cuarenta años de silencio forzoso. Los nombres de los asesinos, uno de ellos fundador de la Hermandad del Rocío de Jerez, al que un vecino acusó en la película de matar a palos desde su caballo a varios jornaleros tras el golpe nacionalcatólico, fue el detonante del proceso judicial que sufrió la película y que demostró que la justicia estaba (y está) al servicio de los de siempre, como ha vueto a ser recientemente puesto en claro con el caso del juez Garzón.

El problema de la memoria en este país es siempre el mismo: la aberración de considerar un régimen como el franquista, simplemente como el régimen anterior sin más, normal, un poco autoritario, pero perfectamente respetable. En Alemania del Este y del Oeste, en los países del Este europeo, en Argentina, en Chile, en Uruguay, en Haití, en Guatemala, en Perú, en Paraguay y en África, en Sierra Leona, en Sudáfrica. Incluso en el mismísimo Marruecos. En todos ellos hubo y hay esfuerzos reales de los estados y sus sociedades por conocer la verdad oficial, proporcionar reparación y reconocimiento a las víctimas, e incluso algunos de los responsables de las atrocidades conocen las salas y los banquillos de justicia. Lo dice Esteban Beltrán en su imprescindible Los derechos torcidos (Ed. Debate. Barcelona, 2009). En España en cambio, las víctimas, los herederos del dolor, tienen que soportar aún que los verdugos genocidas sigan siendo ensalzados tranquilamente y considerados políticos o personas normales libres de culpa en los libros de texto escolares o en los de divulgación histórica y el régimen surgido de un genocidio, equivalente moral y políticamente al nazi alemán o al fascista italiano, basado en la tortura, la brutal represión de las libertades, como una tranquila etapa de la historia de España. Algunos de sus cómplices siguen vivos y aún en la política activa. Y si alguien se atreve a poner en duda esa verdad oficial que se vaya guardando de las iras de la justicia.

De aquellos barros los lodos actuales. Los miembros de un partido supuestamente heredero de la legitimidad republicana, pero que no han tenido nunca ningún empacho de besar el culo de una monarquía epígona del franquismo, descubren milagrosamente tras su acceso al poder político que los poderes verdaderos, el social y el económico, están en otra parte y que hay que respetarlos si se quieren mantener en las poltronas recién adquiridas por las urnas. Y que el caudal simbólico de la tradición aristocrática cortijera, explotado hasta el asco por el profundo proceso de aculturación en que se empleó el franquismo, no sólo no debía tocarse, acompañando a la intangibilidad de las propias estructuras socioeconómicas, sino que había que aprovecharlo y rescatarlo, repropiándose de su potencial alienante en beneficio propio, previa conversión fraudulenta en seña de identidad de lo andaluz.

A ello se suma el revival del alvarezquinterismo más lamentable, de la ingobernable extensión de la metástasis cofrade, de la estomagante ubicuidad del sevillanismo músico-gracioso. A falta de idiosincrasias más estupendas han convertido la caspa folclorizoide en nuestro inmutable hecho diferencial. Y Canal Sur es su profeta, la mayor y más diabólica máquina de cretinización masiva que ningún gobierno español soñara nunca. Ni los vascos ni los catalanes han conseguido extender tan efectivamente los topicazos más infumables de sus respectivas supuestas culturas autóctonas entre la inerme población elevando a la categoría de hecho diferencial la caspa de raíz rociera, el señoritismo, el cofradierismo, el nazionalfolklorismo coplero, la chismografía rosácea, la testosterona taurina.

La reciente entronización oficial (plaza, medalla de oro y estatua) de una parásita duquesona terrateniente y explotadora como heroína popular por parte del socialcretinismo andaluz sólo es uno de los adoquines con que han ido afirmando el camino hacia la conversión de esta sufrida tierra en Kretinistán, el paraíso de súbditos sumisos y azombizados perfectamente preparados para ser saqueados definitivamente por los herederos del genuino franquismo señoritil que en breve nos gobernará. Pero esta vez, ya más evolucionados, lo harán en nombre de instancias sobrenaturales que tienen sus hermandades matrices en Paraísos Fiscales de nombre impronunciable para los pobres jornaleros de la duquesa, que en el fondo somos los andaluces. AMÉN.

sábado, 22 de octubre de 2011

Comentario de Al Mayurka en relación con el asesinato y las vejaciones a Gadafi. Publicado en enclavedesol.

http://www.enclavedesol.net
"De Gadafi ya he dicho lo que pensaba en otros comentarios y no me repetiré, pero ahora quiero referirme a un hecho colateral (y nunca mejor dicho a la manera eufemística de los señores de la guerra) como es la muerte como espectáculo morboso, denigrante y deleznable. Creo que el tratamiento “gráfico” dado por prensa y tv del linchamiento sufrido por Gadafi es de ese tipo y me repelería incluso si el personaje fuera Franco… fijaos qué os digo. Aunque muchas veces pudiera haber acariciado la idea de una muerte humillante del Genocida Asesino (tipo Mussolini) e incluso la haya comentado infinidad de veces con pasión, no sé si es la edad o que cada vez me repugna más el abuso violento sobre alguien indefenso, así sea un tirano, pero cada vez soporto peor la visión de la muerte vil de la víctima y envilecedora a quien la ejecuta.

Por eso me asquea el tratamiento hipócrita dado a las víctimas de ETA (que pareciera que no hubo, cuando la Dictadura, torturadores y asesinos con uniforme de almirante, ahora hermanados en esa procesión de espantos con tanto inocente sacrificado cobardemente en nombre de una patria irredenta) mientras siguen olvidados en cunetas decenas de millares de víctimas del fascismo…

Pero yo quería hablar del uso y abuso de la muerte ajena en los medios de comunicación. Porque, además de las estampas sangrientas de Gadafi, también me ha repugnado la delectación con que se nos ha repetido desde ayer las escenas de los atentados etarras, que casi parecía que esperan que llegue a rebosar la sangre y el vómito fuera de las pantallas, fuera de las hojas de papel… En este macabro festival de la sangre, la cultura de la muerte se da la mano con la banalización de la muerte. Las vísceras reventadas en videojuegos y películas de ficción se confunden con las reales producidas por un bombardeo dirigido por rayos láser, una bomba lapa bajo el asiento de un coche o un tiroteo indiscriminado en cualquier instituto o calle del mundo. Ya reina en todos los espacios aquel lema gritado sin piedad por Millán Astray, el militar demediado, ¡viva la muerte! Y así nos irá, si no le ponemos remedio".

jueves, 20 de octubre de 2011

¿Cá pasao?

"¿Cá pasao?". Así empezaban a veces las noticias en Gomaespuma.

Pues eso, voy a contar qué pasó ayer. No lo más importante, ni siquiera lo más jugoso, sino un par de pinceladas de lo que me ha llamado la atención por revelador, por confirmador o, simplemente, por curioso.

Revista de prensaonlain.

Para empezar, traigo aquí un enlace en el que se demuestra que el toro no solo le destrozó el ojo al diestro (seguro) J. J. Padilla, sino que también le hizo polvo el "celebro".
Dice el gachó que no le guarda rencor al toro. Que sepa usté, don torero, que el toro tampoco se lo guarda a usted. Es lo que tienen los animales irracionales (toros, toreros, ladillas...), que parecen de ese tipo de sentimientos. 
Tal vez lo que sienta el bicho de los cuernos al ver al otro sea miedo por el dolor que le produjo enfentarse a él. En este caso, imagino que también serán esos los sentimientos del toro.


En esta noticia del diario Público, se puede leer al historiador británico Michael Burleigh cuando analiza la moral en combate (toma oxímoron) durante la II Guerra Mundial que "Hitler, Mussolini y Franco son de la misma familia".
Cabría preguntarse si se refiere a la familia Ratzinger. O a la Borbón.
Probablemente sea algo más generico. Creo que dice que son primos segundos de los mercados.

Para finalizar, traigo una reflexión fallida. Ayer entendí de pasada al escuchar la Cadena SER que Basagoiti acusaba al Lehendakari López (joder, cada vez que escribo "Lehendakari", me acuerdo de "El Vaquilla" y del personaje de "El Lehenda"; aquel se escribía más fácil) de no haber puesto la suficiente carne en el asador al estar en EEUU mientras se celebraba la conferencia de paz en el País Vasco (que también, manda cojones), a lo que éste contestaba que los socialistas (ejem) vascos siempre se habían achicharrado buscando el fin del terrorismo.
Fueraparte (que diría el hijo de perra de Luis Senovilla Velasco, Deán de la Catedral de Getafe, fascista y rencoroso hijo de una hiena y también sacerdote) de lo poco acertada imagen propuesta por el Lehenda, especialmente si quienes escuchan eso son familiares de algunos de los muchos miembros del PSE achicharrados por las bombas de esos cobardes, la respuesta me gustó. 
Y lo que más me gustó fue que un miembro del PP rectificase tan solo unas horas después, pidiendo disculpas a López y avergonzándose de sí mismo al haberse expresado así, reafirmándose en que su partido busca la paz en Euskadi y todo eso....
¿Por qué me gustó? Bueno, no soy tan cabrón como parezco al buscar la humillación de un pepero (bueno, sí lo soy). Lo que me puso fue lo que significaba ese gesto. Veía algo así... López llamando a Basagoiti diciéndole "pero qué haces, payaso, que en unas horas ETA va a comunicar su disolución y entrega de armas incondicional y tú, que medio formas Gobierno conmigo, te vas a quedar fuera de la foto, imbécil". Y de ahí (siempre en la película que me he montao) mi alegría por la inaudita rectificación de un miembro del PP (inaudita especialmente al tratarse de una burrada dicha en torno al terrorismo)
Entonces ¿dónde está el problema? ¿Por qué hablo de "reflexión fallida", si me ha quedao natural y tal? Pues que no fué Basagoiti del PP, sino Eguiguren del PSE, como se puede ver aquí, también en Público.

Ahora, ya no entiendo nada.

Buenas gracias y muchos días.

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Cual será mi sitio en un lugar que no existe?

Andaba (porque andubía queda fatal) reflexionando sobre el cielo y el infierno, pensando chistes fáciles, eligiendo destino, hasta que me he topado con una realidad: el cielo no existe; el infierno, sí.

Cientos de millones de personas (albañiles, ministros, empresarios, profesores, tal vez algún clérigo) viven constantemente angustiados con la posibilidad de que alguno de sus actos o de sus pensamientos acaben con sus huesos en el fuego eterno hasta el punto de olvidarse de ser felices.

Esa historia del cielo (y las vírgenes, ríos de agua fresca, infinita felicidad, vino, orgías o paz eterna, según convenga a cada religión) no es más que un cuento para niños, una falsa e imposible recompensa del tipo "Enriquito, hijo, si te portas bien, tendrás una recompensa". ¡Hostias, cuando eso no funciona se amenaza con castigar al chico!

Y en esas estamos. Cada manipulador que crea una religión, tiene que seguir unos pasos obligatorios, como si de abrir una franquicia se tratase. A saber:
  • Inventarse a un ser temible.
  • Dotarlo de superpoderes.
  • Hacer creer que es invisible o, al menos, solo al alcance de algunos elegidos.
  • Convencer al personal de que ese ser te ha nombrado manager.
  • Por supuesto, dotar al ser (y al representante) de una infalibilidad divina de la muerte.
Una vez conseguido todo esto, que es más fácil cuando tienes un rebaño deseoso de que le expliquen cosas difíciles de la manera más fácil posible: "hijo mío (hay que hablar paternalmente; también existe la posibilidad de hablar con aires de superioridad, aunque esas religiones pegaban más cuando la gente sabía que era inferior -véase que hablo de que la gente se sabía inferior y no de que era inferior-), eso pasa porque FLGKJSDFOIFGSL (póngase aquí el nombre -en mayúsculas, por supuesto- que se haya elegido para el dios de esta nueva religión) ha querido". Una vez conseguido esto, decía, solo queda un requisito imprescindible: el castigazo.

El castigazo es la amenaza con la que todo mal guía empieza sus alocuciones, el aviso de condena eterna si no me hacéis caso.

Por lo tanto, si no queréis acabar como yo (iré irremediablemente a un infierno ya que no me trago ningún infierno de los que me pintan, me crearé uno propio en el que solo se escuche Camela y se lea La Razón; no me jodáis con Telecinco, que me hago cura con tal de no ir a ese sitio), haced lo que yo os diga....


domingo, 16 de octubre de 2011

Mañana no me busquéis por aquí


Mañana no me busquéis por aquí

13 oct 2011
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Quiero comunicaros que esta es la última vez que os escribo. Mañana no busquéis mi columna en Público, ni en la edición de papel, ni en la de la web, porque ya no estaré entre vosotros.

(Inciso: ahora es cuando los amigos se acojonan porque piensan que estoy anunciando mi suicidio; ahora es cuando mis enemigos se precipitan a poner a refrescar la botella de champán)

La razón de mi futura ausencia es el ERE que este periódico se ha visto en la necesidad de poner en práctica, para abaratar costes ante el descenso de la factura publicitaria. No hay ninguna otra razón, así que espero que no os engolféis en buscar teorías conspiratorias.

Desde aquí quiero dar las gracias al periódico que pacientemente alojó mi blog durante cuatro años generosos, y al que deseo larga vida en la travesía de la crisis. Y a vosotros, los que os disteis en llamar sáquidas, más todos los que a diario entrasteis y salisteis sin hacer ruido, mi más sincero agradecimiento por haber colaborado a mantener abierto el lugar de encuentro que ha sido este foro y haberlo enriquecido con toneladas de inteligencia.

A todos los que con mi, a veces, torpe actitud y falta de mano izquierda haya podido molestar, os ofrezco mis disculpas. A los trolls y fachas en general no les ofrezco ni mi rencor. Como no soy cristiano, no les deseo grandes males: tan sólo que el champán con el que van a brindar por mi marcha esté picado, oxidado y sin gas. Ya veis, soy malo hasta para ser malo.

Perdonad que no me explaye más. Hoy no es mi mejor día, precisamente. He recibido de vosotros bastante más de lo que yo os he podido dar y no encontraría palabras suficientes para agradeceros vuestra amistad.

Un abrazo, y hasta siempre, compañeros.

domingo, 11 de septiembre de 2011

11 de Septiembre. 2011

Está de moda contar dónde estaba uno el día aquel. En mi caso es fácil: estaba currando.
En aquel tiempo, trabajaba para mi padre en una subcontrata de ACS, así que estaba en el parque de maquinaria de Valdemoro. Fue cuando más aprendí sobre la soldadura (tampoco es mucho decir). Me lo contó "El Rober"; decía que pensaba que estaban echando una película, pero que al parecerle una hora rara, puso el sonido de la tele y se enteró del pastel.
Alrededor de 3.000 muertos. Uno de ellos, un capellán del cuerpo de bomberos de Nueva York, el padre Mike, fue el primer identificado de entre todos los muertos. De hecho, se le atribuyen 5 milagros desde entonces. No le pueden beatificar porque desde el Vaticano dicen que está regulero eso de que se nombre santo a alguien que se vanagloriaba de ser gay.
Por lo que veo, para los gays, los musulmanes, los pobres, los ricos, los poderosos y los oprimidos, todo quedó en agua de borrajas.
Todos, sin excepción, pensamos que con aquello todo iba a cambiar. 
Pues nada ha cambiado.
¿Para qué esas 3.000 muertes? ¿Para qué los millones de muertes en Irak y Afganistán?
Luego hablan de pan y fútbol......

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lucía Figar, una de tantos cerdos fascistas que están regalando la educación y la sanidad a sus amigos los curas.

A continuación, copio la transcripción de las cositas que ha dicho la Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar en una conferencia de "Comunión y Liberación", una de las más "progresistas" órdenes del Catolicismo, junto a los Kikos y al Opus.
Contando con que a mi familia le han denegado las becas del comedor a pesar de ganar menos que el año pasado, a pesar de ser cinco, a pesar de que en el momento en el que recibimos la notificación de que teníamos demasiada pasta para recibirlas, Elena estaba en paro, me pregunto si sería excesivo desear que se muriesen todos estos hijos de la gran puta.
Como decía, copio la transcripción de los vídeos (más de media hora en perfecto inglés) que han colgado en el blog http://profesorgeohistoria.wordpress.com/2011/09/05/lucia-figar-explica-la-privatizacion-de-la-educacion-publica-de-madrid/.

“Yo quisiera solo subrayar algunos aspectos importantes. Quisiera subrayar el factor común de todas las iniciativas, las reformas que hemos llevado a cabo, es decir, intentar ampliar los espacios de libertad o de aumentar las libertades educativas en nuestra región.
En primer lugar, hemos elegido mejorar el panorama de la educación en centros de gestión privada con fondos públicos, ampliar la oferta de plazas en las estructuras de este tipo dentro de la Comunidad de Madrid. Estos centros están sostenidos con el dinero público, con fondos de los gobiernos regionales, pero tienen gestión privada y por tanto tienen titularidad privada y son gestionados de modo privado. Nosotros hemos aumentado las plazas escolares ofreciendo estas plazas a centros que funcionaban como centros privados al 100%, en los que los padres tenían que afrontar el 100% de los gastos; hemos acogido también a nuevos centros que tenían algunas dificultades dentro del programa de centros concertados y desde hace 7 años hemos ofrecido ámbitos públicos, regionales o de ayuntamiento, lugares públicos para que cooperativas, centros religiosos,… puedan llevar adelante sus propios proyectos educativos con la ayuda y el soporte de los fondos públicos.
El problema también del lugar, del terreno, es un problema grave en España. Era un gran problema y nosotros hemos ofrecido estos lugares gratuitamente a organizaciones religiosas, cooperativas y otras estructuras para que crearan centros sostenidos con fondos públicos pero con gestión privada. Esto indica que en los últimos 6 años hemos abierto 79 centros nuevos de este tipo en la Comunidad de Madrid y hoy en día la proporción entre escuela pública, concertada y privada es esta: la escuela pública representa el 52% en nuestra región, la Comunidad de Madrid, la escuela concertada el 33% y la escuela al 100% completamente privada cerca del 15%.
Dentro de estos centros, entre comillas, “concertados”, más de 2/3 ofrecen educación católica. Comunión y Liberación gestiona dos centros; C.L. gestiona 2 centros, por lo tanto yo pienso que estos dos centros pueden ser más en futuro obviamente, no sólo quedarse en dos “

martes, 6 de septiembre de 2011

Perdonen las disculpas. Desorden compulsivo de la información/opinión del antoñito. Cambio.

Bueno, se acercan las elecciones (o, al menos, eso parece al ver lo que dicen los portavoces de los distintos candidatos; eso sí, los propios candidatos desmienten con sus paseos de la mano eso de la cercanía de los comicios) y tenemos a Rubalcaba y a Rajoy que parecen novios de Zapatero.
Zapatero es un Presidente amortizado, no solo dimitido, sino en retirada; es alguien que se había forjado una imagen de Bambi, de buen tío, de rojete, de Don Quijote. Tal vez lo de Don Quijote sobre, porque parece que si bien el Ingenioso Hidalgo creía en majaderías basadas en una ética de otra época, ZP nos ha hecho creer que esperaba utopías, cuando lo que realmente esperaba era que creyésemos en él. 
Al final, por desgracia, tampoco se diferencia tanto de Aznar (o de González). Debe de ser eso que llaman la erótica del poder, aunque los Mercados (en mayúscula porque es un nombre propio, como El Capital) hayan demostrado que la cuota de poder (y por tanto de erótica) que le prestan (al 6% TAE) a los Estados, a penas da para una pajilla.
Lo del 6% es curioso. El compañero Asmodeo (del blog de Manolo Saco) me ha enviado un vídeo de la participación en 59" de Alberto Garzón, de ATTAC, en el que señalaba una desvergüenza de un tamaño tal que, si hubiese algo de dignidad en la sociedad, si ésta no estuviese tan embebida de "todos son iguales", princesas del pueblo y de, en resumen, como diría mi amigo Malditos Bastardos, pensamiento TINA ("There Is No Alternative"), sacaría a la calle a todos y a todas los y las (qué cansao es esto de hablar de forma políticamente correcta; igual no hablo políticamente correcto hasta que políticos no se comporten correctamente los políticos) trabajadores y trabajadoras de Europa, con algo en la mano. Tal vez una pancarta, tal vez una guillotina.
En fin, lo que nos decía este economista era que, mientras los estados rescataban a los bancos, prestándoles (en la práctica, regalándoles; ahora veréis) el dinero al 1%, éstos, los bancos, prestan el dinero para los rescates al 4 ó al 6%. Vamos que esta sería la cadena de sucesos cronológicamente ordenados:
  1. Los bancos (La Banca, Los Mercados, El Capital....) cometen tropelías como crear unos productos financieros, llamados algo así como CDS's, que aseguraban sus inversiones más arriesgadas (que, a su vez, son las que más beneficios les dan), y que acabaron convirtiéndose en sus productos estrella ya que les convenía que una inversión se fuese al carajo para poder cobrar su propio seguro; también conceden hipotecas avaladas por una yonkilata de cerveza de 1/2 litro del LIDL. Utilizan esto último contra nosotros para decirnos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
  2. El sistema financiero se hunde y, con el pretexto (probablemente real, pero fue un pretexto, no un motivo) de que, de hundirse éste, nos ahogamos todos, rescatan a todas esas empresas privadas llamadas bancos con nuestro dinero, prestándoles, como decía, ese dinero recaudado de nuestros impuestos al 1%.
  3. Los rescatados atacan a las primas de riesgo (que no son las hijas de los hermanos de su padre portadoras del VIH a las que les gusta joder sin condón, sino el nivel de peligrosidad que tiene comprar deuda de esos países) que ellos mismos valoran, hasta el punto de que llevan a la bancarrota a unos cuantos países (las "rojazas" Grecia y Portugal, y, ¡oh, sorpresa! la "ejemplar" liberal Irlanda), teniendo que ser rescatados. Para el rescate, el dinero que se presta, los países (que, recordemos, son rescatados porque no pueden pagar sus deudas) tiene que devolverlo al 4%. Aquí, dos cosas: el otro día escuché que España paga algo así como 10.000 millones de pesetas al día de intereses por esto de la venta de deuda al estar nuestra prima de riesgo tan alta; los países que colaboraron a rescatar a la banca al 1% son rescatados al 4%, cría cuervos y te sacarán los ojos.
¿Qué queréis que os diga? En muchas ocasiones, he dejado entrever que he pasado de simpatizar con el P$0€ a ver como la "oferta más atractiva" las ideas libertarias (en especial, me atraen los escritos de Chomsky), pero aún no he llegado al punto en el que tenga tomada la decisión irrevocable de no votar NUNCA. Lo que sí tengo claro es que jamás (espero que así sea; en el caso de que traicione este compromiso, sois muy libres de restregármelo para el hocico, o de obligarme a una rectificación pública) votaré a los de la gaviota, a los de la rosa, a CIU, al PNV o a CC. Jamás votaré a quienes tanto daño han hecho a la clase obrera. Jamás tendrá mi simpatía un candidato que haya mirado para otro lado solo por mantener intactas sus posibilidades de trepar dentro de la nada democrática estructura de su partido. Jamás respetaré a quienes, teniendo suficiente información como para crearse una opinión propia (seguidores de Sálvame, DEC y de La Noria, tranquilos, no habéis perdido mi respeto; jamás os he respetado), dejan que otros piensen por ellos.
Jamás, en definitiva, respetaré más a quienes creen en el sistema que a quienes se oponen a él.

sábado, 20 de agosto de 2011

"Una crisis terminal", de César Hildebrandt.

Hugo, "El Siamés", me ha enviado por correo este fragmento de un libro del periodista peruano Césas Hildebrandt. Tenemos que felicitarnos por tener en el mundo gente que, sabiendo lo que dicen, dicento lo que sienten, lo esciben bien.
 
UNA CRISIS TERMINAL
César Hildebrandt
Tomado de: HILDEBRANDT EN SUS TRECE, viernes 12 de agosto 2011, Nº 68 pp. 6 y 7.
Se incendia Londres, llueven palos en Santiago, la OTAN sigue matando civiles en Libia, los rebeldes se traen abajo un masivo helicóptero estadounidense en Afganistán, las fuerzas de seguridad sirias continúan eliminando oposito­res y en Somalia ha empezado una hambruna apocalíptica que puede borrar del mapa a millones de seres humanos. ¿Este es el nuevo orden mundial? ¿O el nuevo orden mundial será que Estados Unidos sigue imprimien­do billetes para amortizar deudas im­pagables y que Europa tambalea por­que, con la excepción alemana, gasta más de lo que merece gastar?
¿O el orden nuevo consistirá, más bien, en que a los indignados de Es­paña los saquen a empujones de la Puerta del Sol y del metro que sale a la Gran Vía?
Como ustedes saben, a mí no me fue dada la virtud de la fe ni la gracia del teís­mo: padezco mi incredulidad y sé que me corromperé en un cajón bajo tierra.
Pero no se necesita a Dios (miren, lo escribo con mayúscula: algún miedo miserable me susurra pre­cauciones) para creer en principios y valores.
Es relativamente com­prensible entender lo de Libia, donde un payaso siniestro creó una monarquía uni­personal y vitalicia. Está más cerca aun de nuestra comprensión lo que sucede en Siria, país sometido a una férrea dictadura de vocación también dinástica apoya­da en los tanques de sus fuerzas armadas. Es natural que los helicópteros de un país ocupante, que mata a domicilio y sin si­quiera arriesgar la vida de sus pilotos, sean eventualmente volados. Y para este mundo, es ritual que en África siempre haya un país al borde de la extinción por una guerra civil sin fin o una sequía man­dada por los poderes infernales.
Ya no resulta tan fácil explicar lo de Londres, lo de Santiago, lo de Madrid, lo de Lisboa, lo de Dublín o lo de muchas ciu­dades de los Estados Unidos que han visto el desfile de una nueva ira ciudadana.
Lo que revelan las noticias, por lo ge­neral, es que en ese occidente jactan­cioso que creía haber llegado al "fin de la historia" y a la fórmula de la inmorta­lidad capitalista, la gente está harta. Lo que también revelan las noticias es que el sistema de contención del capitalismo neanderthal -redescubierto por la Thatcher y adorado en Wall Street- ha empezado a resquebrajarse.
La gente está harta de que le hayan robado la democracia y de que una sola partitura -la de los tiburones de las bol­sas y los ladrones de la banca- sea la que se imponga en los coros de los niños cas­trados de la prensa.
Hartos están todos -y con ra­zón- de que los truhanes de las finanzas y del hampa corpora­tiva compren periódicos y tele­visiones para decirle a la gente que está bien que se joda, muy bien que se resigne, mejor que se calle y maravillosamente bien que obedezca. Lo que estamos viendo es como la película "Des­pertares" pero en versión de la Comuna de París: millones de aturdidos abandonan el limbo y gritan para comprobar que es­tán vivos.
Me da mucha risa cómo es que la prensa peruana, por ejemplo, trata la crisis mundial que ha empezado. Se habla de números, de alivios, de cumbres políticas, de re­baja de calificaciones, de Obama y de la Unión Europea. Lo que no se trata es lo único que podría ser interesante: esta es una crisis medular y sistémica. No tiene que ver con un episodio borrascoso del crecimiento sino con un final de época, un ultimátum que la razón le ha dado a la sinrazón.
No es posible la continuidad sin so­bresaltos de un sistema que privilegia la industria de la matanza, que carece de escrúpulos, que cree que la codicia es una virtud teologal, que aúpa a la cima de la política a subnormales como Sarah Palin, que castiga el mérito del trabajo y premia el crimen financiero, que trata a las masas como estadística y al dine­ro como patrimonio de las élites. No es posible que un sistema que no cree en la felicidad, que se nutre de la corrupción, el abuso y la depredación de los recursos insista en sus fórmulas y crea que la im­punidad es su mejor blindaje.
Es hora del cambio de embarcación, ruta, capitán y tripulantes. Este Colón mamarrachento no nos lleva a ningún nuevo mundo. Esta carabela nos condu­ce al mar de los Sargazos, esquina (ima­ginaria) con la fosa de las Marianas.
Eso es lo que están diciendo las ca­lles. Porque las ca­lles dicen ahora lo que los políticos, amordazados por los operadores del sistema, ya no pue­den decir. ¿No era que Chile era el modelo a seguir a pie jun-tillas? Que hablen los araucanos valientes y los estudiantes felizmente obstinados.
Se asombran en Londres de que haya niños entre los manifestantes vandalizados. ¿Cómo no va a haber adolescentes y niños si han mamado violencia desde que la televisión-niñera los atrapó, si han visto en el cine "de éxito" que degollar, descuartizar, volar en mancha y balear en banda es un "grandioso espectáculo"? El sistema no previó, entre otras muchas cosas, que al hacer héroes a monstruos sin ley estaban construyendo monstruos sin ley que algún día saldrían a imitar a sus ídolos.
Tampoco previó que al abaratar el salario y al condenar a generaciones enteras a vivir del crédito estaba labrando su propia iliquidez. No tenía cómo prever esto porque los gobiernos que operaban el sistema hacían exactamente lo mismo.
El capitalismo, tal como lo hemos conocido, ha dejado de funcionar. Podrá obtener una tregua, algún aplazamiento, un enésimo maquillaje, pero su fin está próximo. Que ese fin sea pacífico, que esa transición no se confunda con el caos, dependerá de los indignados pero, sobre todo, de los causantes de tanta indignación.
La gente está harta, pero más harto está el planeta Tierra. Harta la gente, hartos los bosques, asqueados los mares, Alaska en pie de guerra, la Antártida ofendida, el aire de ceniza que terminará, si todo sigue igual, apagándonos la luz del sol: fin de era.   
Aunque suene anticuado a los tuiteros: no se puede vivir sin valores, sin sueños grandes, sin prójimos, sin la modestia que debería siempre imponernos ser inquilinos fugaces de una roca viva que nos alberga con ciertas condiciones.
El capitalismo neanderthal se ha metido con la naturaleza. No le ha bastado tratar con la punta del pie a sus siervos (los trabajadores). Ha tenido que burlarse de la naturaleza y, por supuesto, la naturaleza ha empezado a enviarle la factura.
En vista de todo esto, qué pálida parece nuestra política y qué desvaída la mayor parte de nuestra prensa. Como en el siglo XIX, los peruanos seguimos siendo realistas cuando el mundo borbónico ha estallado.
El imperio de China acabó (y acabó dos veces, si me lo permiten, igual que el raso). Roma terminó en escombros. La historia es el equivalente a unas páginas amarillas de todos los imperios muertos y todas las arrogancias desvanecidas.
El orden internacional actual ha empezado a hundirse de verdad mientras su potencia líder vive de fiado y jaqueada por una derecha clínicamente imbécil.